SENDAS, EL LUGAR EN DONDE LOS SUEÑOS SE HACEN REALIDAD

“El Señor cumplirá en mí su propósito. Tu gran amor, Señor, perdura para siempre; no abandones la obra de tus manos! Salmos 138:8 NVI

Inicio mi testimonio con este versículo por una gran razón, a través de todo lo que hasta hoy, ha ocurrido en mi vida, la mano del Señor ha estado presente.

Soy la hija mayor de don Ángel y doña Cuyita, tengo cinco hermanos (2 mujeres y 3 hombres), desde muy pequeña mis padres me enseñaron a ser una mujer esforzada y trabajadora. Recuerdo que era costumbre que en las vacaciones mis padres me llevaban a la recolecta del grano de café y en el año 1986  consiguieron ser parte de los recolectores en el Alto de Guadalupe, una hermosa mañana estábamos en nuestro arduo trabajo y de pronto descubrí al otro lado de la cerca un lugar hermoso, observaba a las personas caminar y me encantaba ver sus rostros felices, entonces le dije a mi mamá: “¿Será que algún día yo pueda ingresar a estudiar a ese lugar?”, y mi querida mami me respondió: “usted lo va a lograr”. Ese día fue diferente, porque fue el inicio de todo lo hermoso que Dios comenzaría a hacer. Pasaron dos años y mi familia estaba atravesando una gran prueba.  Debo decir que mi mamá siempre nos enseñó acerca de Dios, nos llevaba a la misa y una vez cada quince días la acompañaba a la “Hora Santa”, pero nunca había experimentado a un Dios tan cercano como una tarde del mes de setiembre del año 1988.  Ese día, una de nuestras vecinas se dio cuenta de la prueba y necesidad que estábamos viviendo, y a nuestra sencilla puerta llegaron tres mujeres maravillosas, eran las mayordomas de la Iglesia del Nazareno en Mozotal, nos sorprendieron con alimentos, una hermosa oración y la mejor invitación que hemos recibido, “Nuestra Iglesia las espera este próximo domingo”. Yo era una adolescente de tan solo catorce años.  Cuando visité por primera vez la Iglesia del Nazareno, el amor, la fraternidad y sentirme aceptada hicieron que mis raíces comenzarán a brotar. Allí encontré un lugar donde me enseñaron, acompañaron y sobretodo creyeron en mí, siempre me emocionaba conocer acerca de la Palabra de Dios. El Señor comenzó a trabajar en mi vida y llenarme de sus hermosos dones, fui capacitada para convertirme en maestra de Escuela Dominical, en la clase de niños más hermosa que he tenido.  Con el pasar de los años esos niños fueron creciendo y comencé a sentir una gran necesidad de prepararme más, porque mis hermosos alumnos ya se habían convertido en adolescentes. Recuerdo que un día conversando con el pastor le comenté mi inquietud, y él me indico que muy cerca de nosotros había un lugar en donde podía prepararme aún más. Increíblemente en el año 1992 estaba ingresando a aquel lugar que había visto en el año 86 a través de la cerca, ahora yo era una de esas personas que iniciaban su preparación teológica, en el Seminario Nazareno de las Américas. El propósito por el cual yo ingresé fue para ser una mejor maestra de Escuela Dominical, pero siempre los planes de Dios nos llevan hacia nuevos desafíos, porque en medio del avance en los estudios en SENDAS el Señor comienza a llamarme al ministerio. En todo este recorrido Dios puso personas claves en mi vida y una de ellas fue mi esposo Guido, él siempre me apoyó, también mis padres y personas hermosas y pastores que me influenciaron. En el año 2004 fui instalada en el ministerio pastoral de la Iglesia del Nazareno en Mozotal hoy “Los Angeles”, el Señor me permitió servirle por doce años y en el año 2016 fui electa como superintendente del Distrito Central de Costa Rica, hasta hoy.

Cada vez que visito el Seminario Nazareno, recuerdo cómo el plan de Dios se cumple, es perfecto y nunca lo abandona. Mi vida está confiada en Él, solamente él sabe cómo dirigir esas piezas para llevarnos hacia su bendición. Agradezco y valoro el trabajo de cada siervo y sierva del Señor en la iglesia local, cada bolsa con comida no solo quita el hambre de muchos niños y niñas, les estamos mostrando a un Dios cercano, mi vida fue impactada por 3 mayordomas, ellas se convirtieron en los instrumentos del Señor para mi vida. Hoy mis hijos le sirven al Señor, mi hija ha iniciado sus estudios teológicos y mi esposo labora en SENDAS y por misericordia del Señor soy parte de su Junta directiva.

Por eso mi verso favorito es Salmos 138:8 “El Señor cumplirá en mí su propósito…”

 Por Rev. Sirlene Bustos Salazar, Superintendente del Distrito Central de Costa Rica

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